La cápsula Orión inició su descenso final hacia la Tierra a una velocidad de 40.233 kilómetros por hora, cuarenta y cinco veces más rápido que un avión comercial. La tripulación deberá sobrevivir a temperaturas de 2.760 grados y a una presión física que multiplicará su peso por cuatro en el tramo más arriesgado de la misión. Leer más

