Los bombardeos se concentraron en complejos industriales de Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, lo que podría afectar seriamente el comercio mundial. Según la Guardia Revolucionaria, sus misiles destruyeron “las industrias siderúrgicas estadounidenses en Abu Dabi, industrias estadounidenses de aluminio en Bahréin y las fábricas de armamento Rafael (aviones) del régimen sionista”. El gobierno de Israel, por su parte, anunció una “ola de ataques a gran escala contra infraestructuras del régimen iraní en Teherán”. Lejos de atenuarse, el conflicto sigue escalando. Leer más

