La historia del anticuarismo se remonta a los comienzos mismos de la civilización, encontrando en el siglo XVIII su máxima expresión. Desde entonces, la labor de los anticuarios no se reduce solamente a la compra y venta de piezas bien cotizadas; les debemos asombrosos descubrimientos como la localización de templos de la Edad de Hierro y del Imperio Inca. En nuestro país, el mercado del anticuario se consolidó en la década de 1960 con San Telmo como estandarte a nivel regional. ¿Quiénes son hoy los más representativos? ¿Qué los define? ¿Qué buscan? ¿Qué ofrecen? ¿A quién? En PERFIL, un exhaustivo panorama local de estos robustos custodios de la memoria. Leer más

