No hace falta que una casa cruja para sentirse extraña. Ciertas vibraciones imperceptibles podrían alterar el estrés, modificar la forma en que percibimos un ambiente y explicar por qué algunos lugares generan incomodidad sin una causa visible. Un estudio puso a prueba ese efecto y encontró señales en el cuerpo antes que en la conciencia. Leer más

