Buenos Aires cambia todo el tiempo. Cambian las formas de vivirla, los usos de sus edificios y también la arquitectura con la que cada época deja su marca. A comienzos del siglo XX ocurría algo parecido: la ciudad crecía, miraba a Europa y empezaba a poblarse de grandes residencias particulares que expresaban nuevas formas de prestigio, sociabilidad y vida urbana. Leer más

